La vida secreta de los árboles- Peter Wohlleben
Cuando pensamos en un árbol, solemos imaginarlo como un ser solitario, firme, silencioso, tal vez incluso pasivo. Pero bajo esa apariencia inmóvil se esconde un mundo dinámico, complejo y profundamente conectado. Los bosques no son simples conjuntos de árboles, sino comunidades vivas donde cada individuo cumple un rol, colabora, se comunica, e incluso cuida de los suyos. Los árboles sienten, recuerdan y aprenden. Sí, aunque no tengan cerebro como nosotros, procesan información, responden al entorno y modifican su comportamiento en función de las experiencias vividas. Las raíces, por ejemplo, detectan obstáculos, sustancias tóxicas o zonas húmedas, y ajustan su crecimiento de forma inteligente. Se cree que, en ellas, se encuentra algo parecido al centro de control del árbol, una especie de “cerebro subterráneo” capaz de guardar experiencias. Lo más sorprendente, sin embargo, es la forma en que los árboles se relacionan entre sí. Conectados por una red subterránea de raíces y hongos simb...