La procrastinación eficiente- John Perry
El procrastinador estructurado no es alguien que no hace nada, sino alguien que consigue hacer muchas cosas dejando de hacer otras. La procrastinación rara vez adopta la forma de una inactividad absoluta. Lo habitual es que el procrastinador se mantenga ocupado en tareas ligeramente útiles: ordenar papeles, cuidar el jardín, afilar lápices, reorganizar archivos o diseñar sistemas perfectos para empezar a trabajar “de verdad”. Estas actividades funcionan como sustitutos; son maneras de evitar algo más importante y, sobre todo, más exigente. En el fondo, la procrastinación suele estar estrechamente ligada al perfeccionismo. Sin embargo, muchos procrastinadores no se reconocen como perfeccionistas porque nunca han producido algo que consideren perfecto. Creen, equivocadamente, que el perfeccionismo consiste en realizar tareas impecables. En realidad, el perfeccionismo opera de otro modo: impone estándares tan elevados e intimidantes que paraliza la acción antes incluso de empezar. La tare...