Caminar y una vida sin principios — Henry David Thoreau
Cuando recuerdo que los artesanos y comerciantes no solo permanecen en sus establecimientos toda la mañana, sino también toda la tarde —muchos de ellos sentados como si las piernas hubieran sido hechas para no caminar—, no puedo evitar pensar que es admirable que no se hayan suicidado hace ya mucho tiempo. Si lo que desean es ejercitarse, deberían buscar las verdaderas fuentes de la vida, en lugar de limitarse a levantar mancuernas sin aventurarse jamás hacia esas praderas lejanas donde la vitalidad brota con naturalidad. Las manos callosas del trabajador conocen una dignidad y un heroísmo más profundos que los dedos ociosos, incapaces de tocar la experiencia real. Solo el sentimentalismo puede pasar el día en cama creyéndose puro, lejos del bronceado y de los callos que deja la vida vivida. Por mi parte, dondequiera que habite, si a un lado está la ciudad y al otro la naturaleza, siempre elegiré refugiarme en lo salvaje. Hacia el este viajamos para comprender la historia y estudiar ...