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Memorias del subsuelo – Fiódor Dostoyevski

Parte primera: El subsuelo Sé mejor que nadie que con todo esto sólo me perjudico a mí mismo y a nadie más. Y, sin embargo, si no me pongo en tratamiento es por rabia. Si mi hígado está mal, que se ponga peor. Pero, señores, ¿saben ustedes en qué consistía la razón principal de mi rabia? Precisamente en esto está la cuestión y toda la inmundicia: en que, incluso en el momento de mayor bilis, reconocía vergonzosamente que no sólo no era un hombre malo, sino que ni siquiera estaba verdaderamente furioso; que espantaba a los gorriones en vano y que con eso me consolaba. No sólo no he logrado hacerme malo, sino que no he logrado convertirme en nada: ni en malo ni en bueno, ni en canalla ni en hombre honrado, ni en héroe ni en insecto. Ahora sobrevivo en mi rincón, burlándome de mí mismo con el inútil y malévolo consuelo de que un hombre inteligente no puede convertirse en otra cosa, y de que sólo un tonto lo logra. Tengo ahora cuarenta años, y eso es toda una vida; más aún, es la vejez ...

Asumir lo efímero de la existencia – Viktor Frankl

Podríamos decir que la vida del ser humano es un continuo decir adiós. Vivir implica una sucesión constante de despedidas: de momentos, de personas, de etapas. La muerte no es más que el punto final de ese proceso permanente, de ese ir muriéndose poco a poco. Sin embargo, lejos de despojar a la vida de su sentido, la muerte es precisamente aquello que se lo otorga. Solo bajo la presión de la finitud, de la limitación temporal de nuestra existencia, adquiere sentido actuar; y no solo actuar, sino también vivir, amar y soportar con valentía aquello que la vida nos impone sufrir. Este carácter efímero de la existencia constituye un llamado poderoso y exigente: nos exhorta a esforzarnos por extraer de cada situación el mejor sentido posible, a realizar la posibilidad de sentido que cada circunstancia encierra, desde una actitud de responsabilidad. Solo las posibilidades necesitan ser realizadas, porque son fugaces; pero cuando una posibilidad se consuma, deja de ser efímera y se vuelve im...

Escritor fracasado y otros cuentos- Roberto Arlt

Nadie imagina el drama que se oculta bajo las líneas de mi rostro sereno. Yo también tuve veinte años: veinte años soberbios como los de un dios griego, una edad en la que la proximidad del triunfo hacía sonreír con la certeza de tocar el cielo con la punta de los dedos. Desde aquella altura perfumada contemplaba el paso perezoso de los mortales en una llanura de ceniza, y los inmortales no eran para mí sombras doradas, sino seres cercanos que reían con carcajadas enormes. Yo los reverenciaba, conteniéndome a veces para no lanzarme a la calle a gritarles a los tenderos que yo también pertenecía al linaje de los elegidos. Mis veinte años prometían la gloria de una obra inmortal. Bastaba mirar mis ojos lustrosos, sentir el endurecimiento de mi frente, la voluntad en mi mentón, o escuchar el timbre firme de mi risa para comprender que la vida desbordaba de mí como de un cauce demasiado estrecho. Pero así como un viajero inexperto que avanza sobre una llanura helada descubre de pronto que ...

Coca y realidad — Baldomero Cáceres

En la vida académica norteamericana se ha hecho célebre el proverbio “publica o perece”, el cual se ha extendido por todo el mundo “civilizado”. Este fenómeno ha tenido una consecuencia lamentable: la mayor contaminación ambiental del intelecto —una verdadera intelectual pollution — que la historia haya conocido. En este contexto, la cantidad ha terminado por reemplazar a la calidad. Pero, ¿qué mal puede haber en favorecer la introversión? ¿Acaso los extravertidos —sin negar su derecho a serlo— pretenden imponer un modelo de vida en contra de quienes no comparten su misma actitud? ¿Es acaso tan peligrosa la vida interior que debamos prohibir la poesía y la oración en beneficio del productor-consumidor moderno, ese que frecuenta los shopping centers , templos del culto al consumo, y cuya epistemología parece resumirse en el lema: “compro, luego existo”? La supuesta “mentalidad autista y esquizoide” que algunos atribuyen al coquero no pasa de ser una patraña. ¿Quién de nosotros —y me i...

Silogismos de la amargura- Emil Cioran

  En las sombras del tiempo “ El tiempo se desliza como un suspiro que nunca regresa.” “Cada instante perdido es un eco que nadie escucha.” “Vivimos en los retazos de un reloj que siempre nos adelanta.” “El pasado y el futuro son espejos que nos niegan el presente.” “El tiempo enseña, pero no consuela.” “El instante eterno se esconde entre segundos fugaces.” “El reloj no perdona la distracción.” “Cada segundo ignorado se convierte en sombra.” “El tiempo no cura: transforma la herida en memoria.” “En el flujo del tiempo, todo es pérdida y espera.” Entre luces y abismos “ La luz revela lo que la oscuridad ya había decidido ocultar.” “Entre el brillo y la sombra, el hombre busca sentido.” “La claridad es solo un espejo que refleja nuestra ceguera.” “Cada abismo es un reflejo invertido de la esperanza.” “La luz no guía: evidencia el camino que se ha perdido.” “La sombra acompaña incluso donde la luz promete compañía.” “En el contraste de luz y oscuridad se esconde l...

Vida eremítica – Pablo Giustiniani

  PENSAMIENTOS El eremita es un solitario que busca siempre a Dios y, por ello, es un alma contemplativa. San Romualdo dio a los monjes la posibilidad de vivir en soledad sin perder el “bien de la obediencia”, que es el tesoro de la vida monástica, y sin separarse de la práctica de la caridad fraterna. San Romualdo quiso una vida esencialmente solitaria para buscar a Dios en una soledad sagrada, enteramente consagrada a Él. Para buscar a Aquel que es inaccesible, el eremita mismo se vuelve inaccesible. LA CELDA En esa pequeña aldea hay una soledad todavía más perfecta: la celda donde vive cada eremita. Esa es su propia soledad. La celda es el lugar del silencio, de la estabilidad, del recogimiento, de la mortificación, del trabajo, del ayuno, de las vigilias y de la oración. Así, el alma se desprende de todo lo que no es Dios. La discreción enseña a no ser cobardes ni hundirse en el abismo de la vanidad, el orgullo o la presunción. Pablo Giustiniani, como los Padres de la I...

El héroe – Baltasar Gracián

Primor I. Que el héroe practique incomprensibilidades de caudal La primera destreza de un verdadero héroe consiste en medir bien el lugar que ocupa y el artificio con que se presenta. Es gran habilidad mostrarse sabio sin dejarse comprender del todo. Debe despertar la expectación, pero no satisfacerla completamente; dejar siempre abierta la posibilidad de algo mayor. Cada acción suya ha de prometer otras superiores, manteniendo viva la admiración. Primor II. Cifrar la voluntad El arte del entendimiento quedaría incompleto si no se añadiera el disimulo. El héroe debe saber ocultar sus afectos y dominar sus pasiones, pues quien deja ver su interior se vuelve vulnerable. Conocer las emociones de alguien es conocer los caminos de su voluntad. Por ello, el varón excelente ha de encubrir sus intenciones con tal habilidad que nadie pueda descifrarlas. Primor III. La mayor prenda de un héroe La excelencia del hombre está en su entendimiento, y sus victorias más grandes son las del intelec...