Entrenando la memoria para estudiar con éxito- Jonathan Hancock

 

Entrenando la memoria para estudiar con éxito

La memoria no es algo fijo que poseemos, sino una capacidad dinámica que podemos entrenar y desarrollar. Para estudiar con éxito, es fundamental entender cómo funciona y cómo utilizarla activamente. La memoria procedimental, por ejemplo, nos permite recordar cómo hacer cosas, y puede fortalecerse mediante la práctica y la exploración de distintas estrategias.

Reflexionar sobre las técnicas que nos han funcionado, las condiciones que nos han ayudado a aprender, y experimentar con la memoria de trabajo (visualizar información o repetirla mentalmente) es clave para identificar qué métodos nos resultan más eficaces. También es útil examinar por qué ciertos recuerdos se fijan en nuestra mente: ¿fue por una emoción intensa, un sentido activado, una necesidad específica? Comprender estos factores permite diseñar formas de estudio más potentes.

El aprendizaje efectivo requiere la cooperación de ambos hemisferios cerebrales: el izquierdo, que se enfoca en los detalles, y el derecho, que proporciona una visión global. Equilibrar lógica y creatividad, organización y emoción, es esencial. Pensar mediante imágenes, asociar ideas a símbolos visuales y usar colores o estructuras narrativas facilita la fijación de la información en la memoria.

Además, se recomienda involucrar todos los sentidos en el proceso de aprendizaje. Incluir sonidos, sabores, olores o texturas, y vincularlos a emociones, genera recuerdos más duraderos. El aprendizaje profundo surge de entrelazar datos, explorarlos desde distintos ángulos y construir conexiones significativas. Estudiar no es simplemente memorizar, sino comprender y experimentar el conocimiento.

La concentración también juega un papel clave: reconocer cuándo estamos distraídos o mentalmente agotados ayuda a evitar el desperdicio de tiempo. Crear rutinas y entornos de estudio que favorezcan la atención, eliminar distracciones y usar actividades kinestésicas (como garabatear o manipular objetos) puede mantener la mente centrada y activa.

Una estrategia eficaz para la memoria es la creación de "escenas mentales", combinando imágenes, emociones y sentidos. El método de los loci o “habitación romana” aprovecha espacios imaginarios para almacenar información visualmente en diferentes lugares mentales, permitiendo recuperarla al recorrer estos espacios. Estas imágenes deben ser vividas, exageradas, personales y emocionalmente cargadas para ser memorables.

Por otro lado, la sinestesia —la superposición sensorial— puede entrenarse para reforzar recuerdos: relacionar sonidos con colores, sabores con palabras, o imágenes con emociones fortalece el aprendizaje multisensorial. Además, valorar lo que se estudia, hacerse preguntas y buscar significado más allá de las palabras fomenta una comprensión más profunda y retentiva.

Por último, el aprendizaje más eficaz surge de combinar lo mejor del pensamiento infantil (intuitivo, sensorial y sin miedo) con la estructura y análisis del adulto. Este enfoque integral, equilibrado y creativo permite transformar el estudio en una experiencia significativa y duradera. Desarrollar hábitos, usar rutinas simbólicas y crear patrones físicos estables puede ayudar a mantenernos conectados con un estado mental óptimo para aprender y recordar.

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