Secretos de una mente inteligente- Miguel Florido
Aprender es, ante todo, una cuestión de práctica. Cuanto más aprendemos, más fácil se vuelve seguir aprendiendo, porque el cerebro desarrolla conexiones y caminos de razonamiento cada vez más amplios. La fuerza con la que una idea se fija en nuestra memoria es proporcional a la importancia que le damos. Por eso, cuando una temática nos interesa o nos apasiona, solemos tener mayor facilidad para comprenderla y memorizarla que aquellas que nos resultan indiferentes. Antes de intentar memorizar cualquier información, lo primero es otorgarle el valor que merece. No se trata de ponerse nervioso ni de obligarse desde la ansiedad, sino de convencerse de que esa información es útil, necesaria y valiosa para uno mismo. Ese proceso de autoconvencimiento requiere voluntad, paciencia y un verdadero deseo de cambiar y mejorar. Sin embargo, si aquello que aprendemos nunca vuelve a utilizarse, la huella mental se debilita con el tiempo y recuperar ese conocimiento se vuelve cada vez más difícil. Un...