El héroe – Baltasar Gracián
Primor I. Que el héroe practique incomprensibilidades de caudal
La primera destreza de un verdadero héroe consiste en medir bien el lugar que ocupa y el artificio con que se presenta. Es gran habilidad mostrarse sabio sin dejarse comprender del todo. Debe despertar la expectación, pero no satisfacerla completamente; dejar siempre abierta la posibilidad de algo mayor. Cada acción suya ha de prometer otras superiores, manteniendo viva la admiración.
Primor II. Cifrar la voluntad
El arte del entendimiento quedaría incompleto si no se añadiera el disimulo. El héroe debe saber ocultar sus afectos y dominar sus pasiones, pues quien deja ver su interior se vuelve vulnerable. Conocer las emociones de alguien es conocer los caminos de su voluntad. Por ello, el varón excelente ha de encubrir sus intenciones con tal habilidad que nadie pueda descifrarlas.
Primor III. La mayor prenda de un héroe
La excelencia del hombre está en su entendimiento, y sus victorias más grandes son las del intelecto. El juicio profundo y la elevación del ingenio forman una combinación prodigiosa. La valentía, la rapidez mental y la sutileza son rayos de divinidad. Todo héroe se distingue por un exceso de ingenio.
Primor IV. Corazón de rey
De poco sirve un gran entendimiento si el corazón es débil. Las ideas más elevadas quedan estériles sin el impulso del ánimo. De un gran corazón nacen las grandes obras. El héroe debe tener un espíritu ambicioso, capaz de acometer empresas acordes con su grandeza interior.
Primor V. Gusto relevante
No es virtud alabar en exceso. La verdadera estimación nace del mérito propio de las cosas, no del halago. Solo quien posee gran conocimiento y experiencia sabe valorar justamente las perfecciones ajenas. Cuando no se puede juzgar con certeza, es mejor callar que mostrar ignorancia.
Primor VI. Eminencia en lo mejor
Ser grande en lo pequeño es ser algo en nada. El verdadero héroe no debe limitarse a una sola perfección, sino aspirar a una universalidad de saber y virtud. Alcanzar la excelencia en todo es difícil, no por falta de ambición, sino de tiempo y constancia. La práctica y la perseverancia son el camino hacia la consumación del talento.
Primor VII. Excelencia del primero
No importa ser el primero en el tiempo, sino en la excelencia. Existen muchos caminos hacia la singularidad; los más difíciles suelen ser los más gloriosos. La originalidad es el atajo de los grandes.
Primor VIII. Que el héroe prefiera los empeños plausibles
El héroe ha de elegir empresas dignas y admirables, aquellas que brillan en el teatro del mundo. La fama se reserva a quienes acometen hazañas plausibles, como los guerreros o los justicieros. La justicia firme es más celebrada que la piedad débil.
Primor IX. Del quilate rey
Cada uno debe conocerse: algunos sobresalen por el corazón, otros por la mente. Es necedad querer luchar con las armas de otro. El héroe no debe aspirar a brillar donde no tiene naturaleza para ello, sino ser primero en lo que verdaderamente le es propio y sublime.
Primor X. Que el héroe ha de tener tanteada su fortuna al empeñarse
El sabio observa su fortuna antes de arriesgarse. Si le es favorable, debe actuar con confianza; si le es contraria, con prudencia. Conocer los tiempos de la suerte es una de las más altas habilidades políticas.
Primor XI. Que el héroe sepa dejarse, ganando con la fortuna
Es sabiduría retirarse con honor antes de que la fortuna decline. Mejor retirarse vencedor que esperar el golpe del azar. La fortuna es voluble y muchas veces cruel; por eso, anticiparse a su cambio es la mejor defensa del prudente.
Primor XII. Gracia de las gentes
No basta conquistar el entendimiento ajeno; hay que ganarse también la voluntad. Muchos conservan la fama, pero pierden el afecto del pueblo. La verdadera grandeza une admiración y cariño.
Primor XIII. Del despejo
El despejo es la gracia suprema: da vida a las acciones, encanto a las palabras y brillo a las virtudes. Es una natural elegancia que realza todas las demás cualidades. Se manifiesta en la forma de hablar, actuar y pensar con soltura y gallardía.
Primor XIV. Del natural imperio
Algunos poseen un señorío innato que impone respeto sin necesidad de mandatos ni argumentos. Quien domina su propio miedo domina el ajeno. El verdadero imperio nace del temple interior.
Primor XV. De la simpatía sublime
El héroe debe sentir simpatía hacia otros héroes. La simpatía es un lazo misterioso entre almas afines; une los corazones como la luz une las flores al sol. Es uno de los prodigios más admirables de la naturaleza.
Primor XVI. Renovación de grandeza
Hasta el sol necesita renovarse para no perder su brillo. Así también el héroe debe reinventarse, variar sus obras y renacer a la fama. La admiración se alimenta de la novedad; lo repetido cansa, por más perfecto que sea.
Primor XVII. Toda prenda sin afectación
La perfección debe ser natural y sin ostentación. Quien presume de sí mismo merece ser olvidado. La virtud auténtica se alaba sola.
Primor XVIII. Emulación de ideas
Los grandes hombres son modelos vivos de reputación. El sabio debe aprender de ellos, no solo imitarlos, sino superarlos. Emular a los mejores en cada campo es el camino hacia la verdadera grandeza.
Primor XIX. Paradoja crítica
Nada en la naturaleza es perfecto: el sol tiene eclipses, el diamante imperfecciones, las rosas espinas. Donde basta la naturaleza, sobra el artificio; donde brilla la sencillez, la afectación es defecto.
Primor último y Corona
La joya suprema del héroe es fundar su grandeza en Dios. No puede haber excelencia verdadera sin virtud. Ser héroe en el mundo es poco; serlo para el cielo es todo. A Dios pertenece la gloria, la honra y la alabanza eternas.
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